
Se hablará entonces primeramente del arte. Lo que se propone mostrar es que el arte no necesita de estética. O sea, que no hay arte de cosas bellas y de cosas feas, es decir, que es totalmente independiente de la belleza. El arte, siendo meramente comunicacional, es la expresión, el mensaje, etc. que manifiesta el artista, ya sea éste una persona de carne y hueso como usted o yo, o bien un animal, un vegetal, la Naturaleza, o sino también un frío mecanismo. Es excento de belleza, y por lo tanto también de juicio de gusto.
Pensemos ahora que usted camina por el jardín y encuentra en el piso un sinuoso camino. Entonces pensará: «aquí han andado hormigas». Es decir, por más que no se las vea transitar, no tendrá dudas de que ello es así. La hormiga de alguna manera comunicó voluntariamente o no que ése es o fue su camino: hizo un arte, se expresó. Si es feo o no, dependerá de uno y de la hormiga, pero no es esa la cuestión. Ella dejó un concepto y que usted captó. A tal punto que no es eso un camino de abejas ni el de un elefante, sino que es de hormigas; o sea que se expresó tal como cuando hace su hormiguero, o todas las demás cosas, desde que nace y hasta que muere.
Veamos otro ejemplo. A simple vista es común distinguir entre un cuadro pintado a mano de otro que sale de la impresora de una computadora personal. ¿Porqué?... porque el mecanismo tiene su expresabilidad diferente al de un individuo biológico a través de su pincel. Cada uno tiene su arte, es decir, comunican algo de alguna manera y distinta. Si es lindo o si es feo, si gusta o no gusta, pues si es estético o no, no es importante; y aquí lo único que interesa, es la comunicación que, en sí, es excenta de juicio de gusto y es meramente referencial. Y, como tal, es un canal de información.
Ahora sí hablemos de la estética. Con ésta se referirá la belleza visual. Sabemos que este es un caso particular de ella, puesto que hay tantas como percepciones sensitivas dispongamos. Así, si es grata una melodía al escucharla o no, o un atardecer al contemplarlo, no es tema de este estudio, ya que solamente se observarán los efectos que tiene ese "algo bello" sobre nosotros. No se indagará en la metafísica que tal vez ocupa el tema, sino en lo físico que provoca, es decir, en los efectos que causa. Si la abeja reina es galanteada por la excitación del zángano, no la entiendo como una comunicación sino como algo meramente fruto de lo sensible. Y es a ello a lo que me refiero. No estamos con esto hablando de un arte, sino de una estética que tendrá como fundamente un gusto.
Por ejemplo, a algunos les gusta el dulce de leche, otros, más golosos, aun le incorporan crema. Es esto lo que llamamos gusto. Pero no nos referimos a ello, sino a aquello que puede tener condiciones de universalidad en su compartir. Nos referiremos a la belleza o fealdad de algo, común para una determinada ocasión de un grupo social.
Con justicia Kant ha observado:


No hay comentarios:
Publicar un comentario